Leí esta cita en el estatus de mi amigo SP en Facebook y me fascinó:
“Un viaje es una persona en sí misma; no hay dos iguales. Y todos los planes, salvaguardas, controles y coerciones son inútiles. Nos damos cuenta que después de años de esfuerzo nosotros no hacemos un viaje; un viaje nos hace a nosotros”. John Steinbeck
Mortal, que frase tan chevere y cuanta verdad. Les cuento de mi viaje de hoy, que es un sub-viaje del gran viaje: “completar mi proceso de residencia y establecerme en Canadá”.
Venía en el subte/metro con los ojos cerrados, sin audífonos, sin grandes pensamientos, sin nada, en eso entran dos hombres y se sientan cerca, empiezan hablar y aunque no los estoy viendo y tampoco les estoy haciendo caso poco a poco mis oídos (solitos) empiezan a escuchar con atención. No hay nada como el ritmo de tu acento. Estos dos señores Dominicanos deben trabajar en un restaurante, estaban hablando de recetas y trucos, es así como mi viaje de regreso me puso a saborear un bacalao criollo con huevos, no sé hace cuantos años no como eso, además mi mente se llenó de muchos pensamientos, me acordé de cuando tenía 20 años y discutía con unos Mexicanos que nosotros tenemos un acento neutral y que ellos tenían un “cantao” muy particular, también me acordé como después de viajar a muchos lugares a mis 30 años trataba de explicarle a unas Panameñas que todas tenían un acento tan fuerte como el que ellas me escuchaban a mí, y fue entre esos pensamientos que me perdí la mitad de la receta del pescado frito. Entré al subte sin ganas de pensar en nada y salí llena de planes de cocina, quizás comprar una tilapia para freir, o hacerme algún mangú (puré de plátanos verdes) o simplemente darme una vuelta por la tiendecita de los chinos.
Mis compatriotas del subte sonaban de la capital, tenían el acento típico del Este lleno de L’s y el tono apagado que tienen algunos hombres Dominicanos; una de las cosas raras que me ha dado vivir en distintos lugares es poder escuchar mi propio acento, pero lo más especial que me ha pasado fue viajando sola, en Sao Paulo me cancelaron un vuelo y cuando lo anunciaron por el alta voz dos Cibaeños al lado mío dijeron “¿pero y ahora que vamo hacei?” sin pensarlo me voltee y les dije ”Oh! pero y ustede’ son del Cibao” y sorprendidos uno me dice “Ah Dió vean! …pero y eta muchacha… ¿y tú cómo te dite cuenta?”
… lo sabroso de viajar
Así mismo!
Eso mismo le pasó a una mexicana que estaba de visita en DR, estábamos en una tienda en Chavón y cuando ella le habló a los dependientes, estos le dijeron “ahhh pero tú eres mexicana”, y ella con cara de asombro por tal descubrimiento dijo como si fuera un Pedro Fernandez cualquiera “cómo lo supiste!!!!…..”
Me imagino la risa que eso causó