Suelo escribir martes y jueves, pero este de todos los martes no quiero que se vaya en blanco.
Si me preguntabas en mis 20s si era feminista me ofendias, así funciona la ignorancia, me aplicaban una etiqueta a la que solo le conocía las connotaciones negativas, y por supuesto ya me queda claro el poder de la estrategia “divide y vencerás”, yo estaba entre las divididas.
Asumo que como le debe pasar a muchas minorías ó en el caso de las mujeres (“mayoría oprimida”) tengo una colección de incidentes, unos pocos que me vienen a la mente es el dia que me presentaron un sindicalista latino y no me dirigia la palabra porque como le explicó a mi colega (en mi presencia) “estos son temas muy serios para discutirlo con una mujer”, o el Arabe que me dejó la mano extendida porque en la forma en que él practica su religión no es aceptable estrecharle la mano a una mujer, o el Africano que me esperaba con su vestido blanco y la puerta abierta mientras yo corria de un edificio a otro bajo la lluvia y al llegar solo me dijo “no corras, las princesas nunca llevan prisa” yo pensé que era un piropo hasta que le vi la expresión, empezamos una conversación porque él sinceramente desaprobaba lo que yo acababa de hacer. Pero todos mis incidentes son una larga lista de tonterias, lo que a mi me parte el alma es la violencia real (que no conoce clase social) a la que están sometidas millones de mujeres en todos lados de nuestro bello planeta azul.
Yo prefiero ver mi “lucha” como una lucha por la equidad de género (educando a hombres y mujeres), yo lo veo no como una lucha por ser iguales sino una lucha porque nos dejen ser diferentes y aún así seamos tratadas con justicia, oportunidades, desarrollo, etc; algunas feministas favorecen esta posición, aunque hay otras que piensan que es temprano para eso y es más efectivo enfocarse solo en mejorar la condición de la mujer que cuando uno ve los datos es critica. No importa como yo enfoque ó defina mi lucha o como otras mujeres enfoquen ó definan la suya, si hoy estoy escribiendo sobre esto es gracias a las feministas, y creo que todas las visiones aportan a la introspección, a la redefinición y a la evolución.
Hoy no me molesta que me digan feminista, gracias a mis amigas y en especial a Anabelle Soto inicié un camino de aprendizaje formal que nunca terminará, mi primer curso fue en INTEC sobre historia de la mujer en Norteamérica, luego siguieron las conferencias, los datos, los libros y miles de articulos que he leído a través de los años. Para mi ser feminista es un camino personal, de descubrimiento de tus paradigmas y de ajuste social, todas estamos en un lugar distinto en ese aprendizaje y habrá temas en los que precisamente por esto no coincidiremos. Para mí ha sido importante estudiar el tema y no limitarme a lo que los medios proveen, dicen que “los que no conocen su historia están condenados a repetirla” y si esto es cierto es triste lo poco que las mujeres de hoy conocemos de nuestra historia femenina, no me sorprende el estancamiento que estamos presenciando en algunas áreas.
Hoy se celebran 100 años del día internacional de la mujer y hay mucho porque celebrar, hoy tener mi blog y tener una voz parece algo insiginificante pero soy consciente de que en esta época y en este lugar (incluyo a Toronto) hay mujeres abusadas que no pueden darse el lujo de leer un blog mucho menos de escribir o decir lo que piensan, mientras vivan mujeres en situación de abuso hay que luchar.
Para los interesados y curiosos en Toronto hay una marcha de celebración de los 100 años el 12 de Marzo 2011, aquí los datos http://iwdtoronto.org/
Mujeres como esta me causan mucha admiración.




