El hábito de Febrero: Controla lo que puedes controlar. Un paso a la vez
El debe estar en sus 40s, es Filipino y dio su primer discurso en mi club de Toastmasters. Contaba como en Filipina su esposa y él trabajaban a tiempo completo, y en la casa tenían una niñera para cuidar sus 2 niños y otra señora que se encargaba de la limpieza, comida y demás.
Todos los días cuando llegaba de la oficina, tenía la cena lista, los niños estaban listos para ir a la cama, les daba su beso antes de dormir y él entonces pasaba a ver tele o hacer lo que quisiera.
Hace unos tres años que está en Canadá y nos hablaba de su transformación. Inicialmente se quedaban en casa de unos amigos que los acogieron a todos mientras hacían el montón de diligencias iniciales, todo era un corre corre, dividirse los niños, inscribirlos en la escuela, organizarse a la vez que intentaban no molestar, etc. Luego ambos encontraron empleo, casa, y el caos inicial fue bajando, para encontrar su propio ritmo.
Cuenta que desde Filipina el teorizaba como su vida sería diferente cuando llegara a Canadá, pero una cosa es saberlo y otra vivirlo, dice que hoy en día sale corriendo de la oficina a buscar a los niños a la escuela ó la guardería, si es el día que llega antes que la esposa tiene que empezar a preparar de comer para todos, ponerse hacer la tarea con los niños, o si la esposa llegó antes e hizo de comer asegurarse que los niños se bañen, ayudar con la lavandería, o la limpieza, o las meriendas del día siguiente, y siempre hay mucho que hacer.
Él nunca en su vida había estado tan ocupado, y nunca en su vida había hecho tantas labores del hogar, pero lo que de verdad le transformó la vida fue descubrir una cercanía con sus hijos que jamás soñó posible, él hablaba de como no se había dado cuenta que en Filipina el “llenaba” el rol de padre, un rol que estaba escrito en códigos sociales, pero que en Canadá él ha descubierto lo que de verdad es ser papá. Dice que hoy en día estas rutinas diarias de llegar al hogar hacer juntos las labores familiares le han ayudado a conectar de manera colaboradora con todos en la casa. Me gustó mucho y sorprendió la frase de: “ahora es cuando finalmente puedo decir que conozco a mis hijos”
¿Por qué no empezar a transformarnos desde el lugar que estamos, sea donde sea que este en el mapa?
Mi propuesta en Febrero es la misma, una rutina diaria de 10 mins, la que hacemos con lápiz y papel para liberar el corazón: es una forma de sacar de nuestra mente lo que no controlamos, agradecer porque todos los días merecen ser bendecidos con un “gracias”, y hacer ó revisar la lista de tareas para que les encontremos un lugar en la agenda, calendario, etc. La segunda parte de 10 mins es un ejercicio, les dejo el de hoy inspirado en nuestro amigo el Filipino.
LA RUTINA DIARIA
1. Poner el timer/reloj a medir 10 minutos, y no continúen el ejercicio cuando se detenga el reloj.
2. lean ó no sus listas del día anterior, y en una hoja nueva empiecen a escribir:
En la derecha lo que no pueden controlar o les preocupa (numerenlo) y las cosas que no controlan por las que se sienten agradecidos,
En la izquierda las tareas tangibles (numerenlas).
3. Si les sobra tiempo escojan de sus listas de acciones tangibles 3 cosas para hacer hoy o para poner en su calendario.
EL EJERCICIO 2 – para hacer en la casa
1. Toma el timer y marca 10 minutos
2. Escoge una labor del hogar que no te guste y dedicale solo 10 mins. puede ser algo para tu beneficio (si vives solo) ó para el de otros. Algunas ideas (organizar las facturas ó recibos, lavar los platos, doblar la ropa lavada, etc)
Cuando pasen los 10 minutos puedes dejar de hacerla, si continúas es a tu propio riesgo
“Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí” Confucio
Si estás haciendo el ejercicio y me quieres contar como te está yendo ó como lo estás usando me puedes dejar un comentario ó escribir a espaciotoronto@gmail.com
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